Hola a todo/as, en tiempos de cuarentena y en estado de pandemia mundial, nosotras aquí seguimos con nuestros recuerdos y anécdotas, esperando que por lo menos os sirvan para pasar un rato agradable y entretenido.
Hoy para darle un tono más divertido a estos días difíciles vamos a hablar de meadas, suena raro sí, pero seguir leyendo que más de uno va alucinar con lo que os vamos a contar.
Primero aclarar que el local tenía muchos baños, tanto en la parte baja como en la parte superior, tanto para chicos como para chicas, vamos que eso de esperar colas increíbles para poder satisfacer nuestras necesidades fisiológicas allí no pasaba, no eran los baños más hermosos del mundo, pero hacían su función, y a pesar de ello hemos vivido anécdotas insólitas ante la falta de su uso.
La primera en rememorar fue Lis, lo recuerda perfectamente y cómo nos reímos pensando en lo increíble del asunto. Estaba ella recogiendo vasos de la pista, además fue un día en el que no había especialmente mucha gente en el local, y se encuentra con un tío con la pinga, polla, aparato, miembro viril, conocido como pene, de fuera, sacado, listo para miccionar, y le avisa de en dónde está el baño y que allí, al lado de una puerta de emergencia y delante de todo el mundo, no era el lugar más adecuado para proceder a su desahogo. El chico le dijo que sí, y le dio las gracias y ella despreocupada, apelando al civismo y sentido común que le podría quedar, siguió con su trabajo. ¡Imaginaos cuál fue su sorpresa cuando otra clienta le avisa muerta de la risa de que el tipo decidió que le gustaba más su primera idea y echó una meada allí mismo! Obviamente, como resultado, se procedió a invitarlo a desalojar el local, vamos que lo echamos por guarro.
Sin embargo, esta no fue la única vez que tuvimos que pedirle amablemente a un cliente que salga del local por hacer un pis en un sitio que no es el adecuado; ya que en la parte superior del edificio contábamos con una terraza a la que se le daba mucho uso para los que querían fumar y de la que los servicios estaban como mucho a 10 metros de distancia. De allí hemos echado a muchos más clientes con el síndrome del Meneken Pis de los que podáis imaginar y entre todos ellos hubo uno que destacó entre los demás.
En este caso le pasó a Su, estaba fumando fuera y vio al susodicho hacer un pis desde la terraza, avisó a seguridad y fue invitado a salir del local, pero a este cliente en concreto eso no le pareció muy bien y pidió una hoja de reclamación, si esto os parece increíble veréis ahora, porque incluso llamó a la policía para poner una denuncia. ¿Os imagináis la cara de Su cuando aparece la municipal preguntando por ella y por qué se había expulsado al cliente? Después de las pertinentes explicaciones y de que el propio chico reconociese que sí, que lo había hecho y que no entendía porqué por una meada desde la terraza se pueda echar a nadie de un local. Sí, la cara de la policía también fue todo un poema. Al final los agentes se lo llevaron con ellos y no sabemos si fue para tomar declaración y tramitar la denuncia o para explicarle cómo se tiene que proceder de forma correcta cuando uno necesita orinar. Nunca supimos nada más del asunto.
Estamos seguras que todos/as hemos tenido un apretón en algún momento de nuestras vidas y de que todos/a hemos hecho de campo, pero os recordamos que dentro de un local hay sitios destinados para tal efecto y la verdad es que tener que explicarle a un adulto que esa forma de proceder no es la correcta a veces a los trabajadores no da mucho apuro.
Esperemos os haya gustado esta historia, prometemos seguir sin prisa pero sin pausa con el blog, un saludo:
Su y Lis.
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