lunes, 8 de junio de 2020

Ocurrencias del personal

Hola a todos, esperemos que estéis bien y entrando en esta nueva "normalidad" con buen pie.
Nosotras aquí seguimos, recordando vivencias en el trabajo y hoy le tocó el turno a las anécdotas divertidas del personal.

Cuando se prepara un evento, sobre todo uno bien grande y especial como son las bodas, se tienen en cuenta varios factores, pero hay uno en concreto que en el local poco puede hacer, a parte de esperar, y es la llegada de los invitados al local. Hasta hace poco no se estilaba tanto eso de realizar la ceremonia en el local, no por lo menos en nuestra zona, así que había que esperar a que llegasen los invitados, bien sean todos juntos en el bus o cada uno por su propia cuenta. Así que había un tiempo "muerto" desde que se tenía listo el local y los aperitivos fríos hasta que empezase a llegar la gente, pues todos sabemos que cada boda tiene su tiempo de duración, sobre todo si van por la iglesia, el cual variaba un montón.

En esos espacios de tiempo a los camareros y al jefe se les ocurría hacer mil tonterías (sí, el jefe también las hacía y a veces era el que peor idea tenía). Muchas de esas ideas podrían ser las de un niño pequeño y entre ellas una de esas maravillosas inventivas era la lucha libre contra el jefe, el cual mide casi dos metros y es un hombre corpulento, además de tener conocimientos en judo, defensa personal y krav maga. Y allí los veíais a 3 o 4 camareros intentando doblegar al jefe como si fuesen un grupo de niños pequeños jugando a las peleas o al pressing catch, pero a veces estas "peleas" tienen sus consecuencias y una de ellas fue que sin querer uno de los camareros se rompió un dedo. Evidentemente, desde ese día quedó totalmente prohibido jugar de esa manera, sobre todo antes de que llegase la gente para realizar el evento, una vez se terminase todo que hiciesen lo que le querían, si es que les quedaban fuerzas.

En este caso ese camarero era un poco peculiar, y su dedo también puesto que posteriormente volvió a sufrir otra ruptura en el mismo sitio y le costó un poco dejar que se curase. Con este chico las risas estaban siempre aseguradas ya que cuando se aburría buscaba siempre el modo de entretenerse y de entretener a los demás. Una de las veces que se aburría no se le ocurrió otra cosa que echarse un mantel por encima a modo de capa atado en el cuello, llevar una tapa en la mano (no una pequeña o normal, sino una de las grande de los marmitones) como si fuese un escudo y remató su atuendo con la espada nupcial (en este caso era la Tizona del Cid, bueno la réplica). Y dando golpes como si fuese un espartano al grito de "camareros, los invitados ya están aquí y tenemos que plantar batalla" nos avisó a todos de que los invitados ya habían llegado.

Otra de las anécdotas que además duró muchos años y siempre dio mucho de que hablar, sobre todo cuando alguien empezaba nuevo, fue la ocurrencia de comprobar la valía de cada hombre que pasaba entre el personal. Evidentemente nadie estaba obligado a hacer nada y los resultados no eran definitivos para el puesto de trabajo, pero las risas y charlas estaban aseguradas. El hombre que quisiera probar su varonilidad tenía que superar una prueba, dicho con palabras delicadas; todo aquel que presumía de su miembro viril podría hacerlo de forma orgullosa si en estado de alegría no era capaz de introducirlo a través del agujero del canutillo del papel higiénico. Sí, tal y como lo habéis leído, y os aseguro de que casi todos en algún momento probaron su hombría de esa forma, algunos iban sobrados y otros se traumatizaron porque decían que les daba vueltas el canutillo.

Cómo podéis comprobar, realizar un gran evento es cansado ya que da mucho trabajo y son muchas horas invertidas en él, pero si el equipo de trabajo está unido se puede hacer de todo, trabajar y divertirse, solo hay que saber cuándo hay que ser  responsable y cuando podemos estar más relajados. Aquí tenéis la receta para convertir un día duro de trabajo en uno ameno.

Presentación

Aquí estamos Su y Lis o Lis y Su, como vosotros prefiráis. Somos dos hermanas de 5 (Su es la mayor de todos y yo, Lis, justo lo contrario, ...