lunes, 12 de octubre de 2020

La que has liao pollito, la que has liao.



Hola de nuevo,

Hoy escribo esta entrada desde urgencias del Marcide, nada grave, mi canija ha tenido una vuelta estomacal. Y mientras la veo dormir plácidamente he recordado las anécdotas variopintas en las que nuestros clientes han acabado también en urgencias.

Recuerdo tres en concreto, aunque hubo muchas más:

La primera es totalmente inolvidable, pue casi hace que yo misma acabase con un síncope. Era mediados de julio, hacía una calor increíble, de esos días de verano que no sabes como refrescarte. Aquel día al personal se le dio por el acuarius y el nestea, por lo que poco antes de la barra libre me acerqué a una tienda a por más. Cuando salí del restaurante todo quedaba en orden, pero a la vuelta me encuentro con una mujer tirada delante de la puerta de la cafetería y lo peor, ¡toda tapada! Lo que viene siendo tapada de pies a cabeza, menos los zapatos. No os podéis imaginar el mal cuerpo que me dejó nada más verla porque todo apuntaba a que había sucedido una tragedia. Menos mal que al final la señora sólo tuvo un un golpe de calor, pero no sé a quien se le ocurrió la feliz idea de taparla por si le pillaba el frío. Ya os podéis imaginar el susto que me he llevado porque solo le asomaban los tacones por debajo del mantel cuando la he visto. (Sí, a veces los manteles son muy socorridos, sirven tanto para que los amigos le cubran el coche a los novios con él, como para tapar a una señora que no vaya a ser que se resfríe mientras que sufre un golpe de calor).

La segunda ha ocurrido muchas, pero que muchas veces ya que es la mítica de
tener que llamar a urgencias porque le dio un subidón de azúcar al abuelo/a. Es normal que pasen estas cosas ya que los tienen a régimen, sin dulces, sin sal, sin alcohol, sin na de na. Y pobres llegan y se encuentran con los aperitivos, que solo con mirarlos las manos cobran vida propia y se ponen a trabajar. Después el menú, que sí que los langostinos y las cigalas son a la plancha, pero esas patatas crujientitas que acompañan al rape y que todos dudan de si son de bolsa o no. - No, no son de bolsa, la mandolina hace milagros y las deja bien finitas para que después en el horno queden en su punto-. (Ups! Que sin querer os acabo de decir el secreto del chef). Puedo dar fe de que ellos procuran no propasarse pero, ¿quién se puede resistir? Si solo es un día, por uno no pasa nada, venga que hoy es fiesta...
Pues a este abuelo en concreto le dio un subidón de azúcar y además fue en el peor momento. Ya sabemos que siempre es mal momento para que te pase algo así, pero este fue el momento de todos los momentos pues fue justo nada más llegaron los novios e iban a entrar en el local para hacer el brindis. Así que todos nos tuvimos que armar de paciencia, sobre todo los familiares, y esperar a la ambulancia para que los sanitarios atendiesen y dejasen como nuevo al pobre abuelete. Después del contratiempo todo fue genial y si lo pensamos bien pues tienen una anécdota más, con final feliz, que contar de ese día tan especial.

La tercera y última que aquí os contaré resalta por la edad de la persona que la ha protagonizado, pues la tía abuela de la novia, 89 añazos, viajó desde Castellón para la boda de su sobrina, encantada de estar en Galicia. También contábamos con un día caluroso y a la buena mujer le gustó nuestro albariño, ese suave y bien frío que entraba como el agua. No sé realmente cuánto bebió pero os diré que el susto nos lo dio en el último plato y tenían 5. Ese día también pensé que se nos moría una invitada, os recuerdo 89 años, cuando llegaron los sanitarios, uno de ellos era amigo del encargado, y le dijo - si cada vez que se te emborracha alguien nos vas llamar vamos a venir mucho hoy-. Os vuelvo a recordar 89 años, por lo que no nos tomamos muy enserio al amigo de Martín, pero al final el diagnóstico fue coma etílico, con su correspondiente lavado de estómago. El comentario de la novia fue "creo que nadie va tener una anécdota tan increíble como la mía. Mi tía-abuela de 89 años y que es abstemia, ha escogido el día de hoy para empezar a beber y probar el albariño".

Durante estos años hemos vivido muchas aventuras y han sido muchos los sustos que nos hemos llevado, casi siempre por ingestas excesivas, pero también me alegra decir que siempre se han quedado sólo sustos y una historia para el recuerdo.

De aquí hasta la próxima entrada y ya sabéis, cuidaros mucho.

Bricoconsejo del día: si nunca antes habéis probado algún marisco hacedlo antes del día de la fiesta, que después seréis los protagonistas por una alergia desconocida y acabaréis yendo de viaje en ambulancia. En cuanto a lo de mantener un consumo moderado de alcohol, eso ya os lo recuerda tráfico.

    Presentación

    Aquí estamos Su y Lis o Lis y Su, como vosotros prefiráis. Somos dos hermanas de 5 (Su es la mayor de todos y yo, Lis, justo lo contrario, ...