Buenas,
Ya estamos de vuelta con otro post más para divertirnos un poco y olvidarnos del absurdo del día a día que este virus nos está haciendo vivir, sobre todo con esta vuelta al cole tan atípica que van a padecer nuestros pequeños. En fin, no lo pensemos más y al lío.
El otro día hablando con un compañero de cosas raras que nos han pasado recordó a una clienta que tenía la manía de llevarse los ceniceros usados, y así, a lo tonto, nos hemos puesto a hablar de la gente que es amiga de lo ajeno.
Todos, o casi todos, nos hemos enamorado de alguna copa, vaso, servilleta... Y nos lo hemos llevado a casa, bien sea en modo ladrón de guante blanco, con mucho descaro, o directamente de forma educada, pidiéndoselo al camarero o al dueño del local.
De hecho a lo largo de los años en nuestros locales se han llevado de todo, desde cosas "normales" como son la cubertería, los pocillos, los vasos de chupito, platos y un largo etcétera hasta cosas totalmente fuera de lo común e inimaginables. Llegados a este punto nos gustaría mencionar a una señora que en vez de comerse los langostinos los iba metiendo sutilmente dentro de una bolsa en el bolso, con tan mala suerte que el camarero le dio "accidentalmente" una patada al bolso y se les desparramaron todos por el suelo haciéndole pasar ese momento de vergüenza ajena por el que nadie querría pasar. Sin embargo, hoy vamos a hablar de enamorarse de cosas raras, esas cosas de las que se enamora la gente y tú te preguntas: - ¿Pero, por qué?-.
Este hecho ha sucedido de forma reiterada en el baño. Sí, en el baño. A nosotras nunca se nos ocurriría llevarnos nada de un baño si no fuese un útil de aseo que nos hiciese falta en ese momento, como podría ser una tirita o una compresa, pero para gustos hay colores... Pues como os estábamos contando, en el baño teníamos un mueble, en principio sin candado debido a que nos parecía absurdo cerrar bajo llave este tipo de cosas ya que en él guardábamos perfumes, maquillaje, gomas para el pelo, horquillas, lo que vienen siendo los útiles varios que se puedan tener en el armario de un baño. Suponemos que a estas alturas ya os estaréis imaginando por dónde van los tiros, o no puesto que todavía no entendemos para qué querría alguien llevarse un cepillo de dientes usado, pero sí, eso fue precisamente lo que se llevaron y no ha sido una vez sino varias. ¿Acaso teníamos a un fetiche dental entre nosotras? Como mínimo sabemos que el cepillo no sería usado para obtener nuestro ADN como en las series policíacas, pues de momento no hemos cometido ningún crimen, y dudamos de que nos quisiesen clonar como a la oveja Dolly. A ver, reflexionemos... ¿Quién se puede llevar un cepillo de dientes de otra persona y además usado? ¿Quién? La verdad es que este hecho nos dejó bastante perplejas, pero es que hubo algo que todavía nos dejó aún más asombradas ya que el objeto de deseo en este caso fue... ¡La escobilla del water! Ese día sí que nos quedamos de piedra, al principio pensábamos que las habían cambiado de sitio por hacer la gracia, pero no, realmente alguien se las había llevado del local.
Llegados hasta este punto creemos que podríamos realizar un ranking de los objetos más absurdos que se han convertido en objeto de deseo y que por ello han sido sustraídos de nuestros locales. ¡Es más, lo vamos a hacer!
Y en el nuestra la lista de los top 5 de los objetos de deseo más absurdos tenemos:
5: Servilletas de tela (¿quién no quiso tener en su casa una servilleta de tela que ha sido usada una y cientos de veces por varios desconocidos?)
4: Langostinos (bueno tan absurdo no es que con lo ricos que están cualquiera se los llevaría, pero meterlos en el bolso en vez de comerlos recién hechos es cuestionable.)
3: Ceniceros sucios (ya puestos a llevarte un cenicero que menos que llevártelo limpio, pero bueno cada loco con su tema).
2: Cepillo de dientes usado (sin palabras, no se nos ocurre nada para argumentar).
1: Escobilla del water usada (puagggg).
Hay muchas, muchas más cosas de las que pensamos que la gente se lleva de los locales, pero en nuestro caso estas son las que nos han dejado un poco estupefactas, sobre todo las dos últimas.
¿Cuál sería vuestro ranking? Ya sabéis que si queréis compartir vuestras vivencias podéis hacerlo.
Un saludo y feliz vuelta al cole, no olvidéis de sacar lo bueno que tiene cada día.